1.
Aumentar la nitidez en visión lejana o en visión
cercana cuando la agudeza visual es pobre, como consecuencia de
la presencia de un error refractivo (hipermetropía, miopía,
astigmatismo o presbicia).
2.
Mejorar el rendimiento visual, ya que al permitir que el sistema
visual enfoque con más facilidad y rapidez, la fatiga asociada
a las actividades que realizamos en visión cercana ( en
la escuela, en el trabajo, en el ordenador) disminuye y el procesamiento
de la información visual mejora.
3. Tratar disfunciones del sistema propioceptivo, concretamente
el Síndrome de Deficiencia Postural, con prismas activos.
El uso más conocido de los prismas es el de compensar
desviaciones oculares (prismas pasivos).