Las personas con
miopía tienen dificultades para ver de lejos.
La
miopía es un error refractivo causado porque el globo ocular
es demasiado grande o bien la córnea i/o el cristalino
tiene demasiada potencia, de forma que los rayos luminosos procedentes
de objetos situados a distancias lejanas del ojo convergen hacia
un punto situado delante de la retina.
La consecuencia es que la persona tiene dificultades para enfocar
objetos lejanos como la pizarra, la pantalla del cine o de la
televisión y en cambio ve bien los que tiene cerca. Esto
puede provocar dolores de cabeza, la necesidad de hacer muecas
o tensión ocular.
Siempre ha existido controversia sobre el origen de la miopía,
una de les teorías más aceptadas es que es una combinación
de factores genéticos y ambientales, como el estilo de
vida y el stress provocado por un excesivo trabajo en visión
cercana.
Existen
diferentes opciones para tratar la miopía.
Se puede compensar ópticamente con unas gafas o lentes
de contacto o se pueden realizar tratamientos como
la cirugía refractiva o la ortoqueratologia
(procedimiento no invasivo que supone usar unas lentes de contacto
rígidas permeables a los gases, especialmente diseñadas
para modificar la curvatura de la córnea de forma reversible).
Si el objetivo es realizar prevención o control de miopía,
la terapia
visual puede ser de gran ayuda sobre todo en casos
que presenten además disfunciones
binoculares o acomodativas.
El elevado predominio de la miopía y su importancia como
problema que afecta a la salud pública, aumenta la necesidad
de encontrar tratamientos efectivos y de entender los mecanismos
subyacentes involucrados en el desarrollo y progresión
de la miopía.
HAY
QUE TENER EN CUENTA QUE:
-
La miopía actualmente es considerada un problema de salud
pública, ya que afecta al menos al 25% de adultos en los
Estados Unidos y Europa y a más del 30% en Asia.
-
Los ojos miopes, especialmente aquellos con más de 6 dioptrías,
son más vulnerables de padecer patologías oculares,
como desprendimiento de retina o glaucoma y que ni las gafas,
ni las lentes de contacto ni la cirugía refractiva frenan
el crecimiento del ojo.
Por
este motivo, uno de los objetivos en la práctica
clínica de muchos profesionales dedicados a la visión
es disminuir la progresión de la miopía
con la finalidad de limitar la cantidad final de esta.
No
todos los tratamientos funcionan igual para todas las personas
con miopía. Es necesario realizar un examen optométrico
comportamental que incluya un estudio de las capacidades visuales
de la persona en visión cercana para poder decidir cual
es la solución que más la beneficiará, tanto
en lo que se refiere a su eficacia y confort visual como al control
de su miopía.