Las
personas jóvenes con hipermetropía suelen
tener una “vista de águila” y, sin embargo,
tienen dificultades para ver los objetos cercanos, o
bien, se cansan y les pican los ojos si han de leer o mirar el
ordenador durante un rato.
La hipermetropía es un defecto refractivo causado por el
hecho que el globo ocular es demasiado corto, o bien, la potencia
de la cornea o del cristalino es menor de lo necesario para conseguir
que los rayos de luz converjan exactamente en la retina, de tal
forma que la imagen del objeto que miramos se enfoque detrás
de aquella.
La persona hipermétrope puede ver los objetos situados
a distancias lejanas gracias a la capacidad de acomodación
(habilidad que nos permite modificar la geometría del cristalino
de forma que aumenta de potencia para poder enfocar los objetos
cercanos) y siempre a costa de un sobreesfuerzo visual. A medida
que el objeto se acerca a los ojos, la acomodación se aproxima
a su límite y no es suficiente para conseguir que la imagen
se mantenga enfocada en la retina, a partir de ese momento los
objetos cercanos se verán borrosos.
Los hipermétropes
pueden sufrir dificultades para mantener enfocados los objetos
cercanos y, también, de concentración, de fatiga
visual, dolores de cabeza, dolor o quemazón oculares, o
irritabilidad y nerviosismo después de realizar tareas
que requieren concentración.
Por otro lado, esta condición suele estar asociada a ambliopía,
estrabismo y otras disfunciones acomodativas y binoculares.